Desnuda eres  

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Desnuda eres tan simple como una de tus manos,
Lisa, terrestre, mínima, redonda, transparente,
Tienes líneas de luna, caminos de manzana,
Desnuda eres delgada como el trigo desnudo.

Desnuda eres azul como la noche en Cuba,
Tienes enredaderas y estrellas en el pelo,
Desnuda eres enorme y amarilla
Como el verano en una iglesia de oro.

Desnuda eres pequeña como una de tus uñas,
Curva, sutil, rosada hasta que nace el día
Y te metes en el subterráneo del mundo
Como en un largo túnel de trajes y trabajos:
Tu claridad se apaga, se viste, se deshoja
Y otra vez vuelve a ser una mano desnuda.


Pablo Neruda

Fragmentos "La amante de Bolzano"  

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¿Quieres que te diga lo que es la vida? He reflexionado mucho sobre ello. Porque tú no has sido el único que has vivido en una prisión... yo también he vivido en una prisión durante todos estos años, aunque no haya tenido que dormir en un jergón de paja. La vida, querido, es plenitud. La vida es cuando un hombre y una mujer se encuentran porque están hechos el uno para el otro, porque tienen algo en común, porque tienen que ver el uno con el otro, como la lluvia que cae sobre el mar y vuelve a renacer con él, creándose y recreándose mutuamente, y siendo el uno condición del otro. Y esa plenitud crea algo, crea la armonía, y esa armonía es la vida. Sucede pocas veces entre los seres humanos...

Yo para ti soy la vida, amor mío, la única mujer que significa la plenitud en la vida; sin mí, no eres plenamente hombre, ni plenamente artista, ni jugador ni viajero, de la misma forma que yo tampoco soy plenamente mujer sin ti, sino tan sólo una sombra, relegada en algún lugar del infierno. ¿Lo entiendes ahora? Porque yo sí lo entiendo....

... Pero sólo tú podrás revelar con palabras tu secreto. Yo no podré hacer otra cosa más que esperar, atender, enterarme, y luego transmitirte sin palabras ese saber y ese secreto, con todo mi ser, con mi vida y mi cuerpo, con mi callar y mis besos, con mi manera de comportarme. Eso es lo que tengo que hacer porque te amo. Y por eso tú tienes miedo, por eso tienes miedo de la vida y de la plenitud, porque ni del suplicio ni de la horca siente uno tanto miedo como de sí mismo, como del secreto que no se atreve ni a afrontar.

... No te digo "estoy aquí, soy tuya, llévame contigo", porque esas palabras son absurdas. Pero has de saber que, aunque no me lleves contigo ahora, yo seguiré esperándote, eternamente y en secreto, hasta que vuelvas a acordarte de mí... No necesito jurarlo ni prometerlo porque conozco la realidad, amor mío, y la realidad es que tú eres el verdadero hombre de mi vida.

... Perdóname amor mío si mi amor es mucho. Sé que es un delito y un pecado. Debes perdonarme. Muy pocos aguantan el amor pleno porque significa siempre un deber pleno, una plena responsabilidad. Y ésos son mi único delito y mi único pecado contra ti; perdónamelos. Nunca te pediré más. Haré todo lo posible para que no sufras por ello.

... Mira el fuego, crepita como si intentara decirnos algo. Quizá intente decirnos que es preciso quemarse y destruirse en una pasión, renacer en un sentimiento, porque eso es la plenitud y la vida. Todo lo que ha existido crepitará y se quemará en nuestro amor si tú así lo deseas, si me llevas contigo o si vienes conmigo, lo mismo da, pero todo debe empezar de nuevo, porque así es el gran milagro del amor.


...Te esperaré siempre. Porque lo que existe entre nosotros no puede desaparecer con el tiempo.




Text: "La amante de Bolzano"
Autor: Sándor Márai
Fragmentos extraídos de los mares cibernéticos
Foto: Auxi

Miedos  

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Miedo a no amar o a amar demasiado.
Miedo a la muerte o una vida vacía sin ti.
Miedo a perderme o a encontrarme donde no debería.
Miedo a no tenerte o a atarte.
Miedo a la culpa.
Miedo a sentir demasiado o a no sentir.
Miedo a la niebla y a la falta de luz, si estoy sola.
Miedo al silencio o a que no se calle el ruido.
Miedo a sentir soledad cuando estoy en compañía.
Miedo a no recordar lo que sueño o a dejar de soñar.
Miedo a que se apague la luz de mi faro.
Miedo a no aprender a vivir sobre mi balanza.

Dame tu mano, de tu lado se esfuman mis miedos.

Otoño  

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Ya sabes, el otoño
suele pasar sin grandes algaradas.
Tranquilo, reposado, algo indolente,
cargado de defensas, de corazas.
Se dice que el otoño
va pesando en el alma, que se empapa
de una tristeza levemente ausente,
consciencia del fracaso más que nada.
Tiene días ese otoño
de negros nubarrones que desatan
presagios de dolor, temor de muerte
que cruza por detrás de la ventana.
Cuando llega el otoño,
el tiempo empieza a ser algo que pasa,
un cuento con final que siempre hiere,
una cuenta hacia atrás que nos traspasa.
Pero es también otoño
ese racimo de uvas que desgranas,
madurado ante un sol casi inclemente,
convertido en dulzura aletargada.
Tiene el cielo en otoño
vocación de pintor mientras acaba
el día y se estremece en el poniente
con un fulgor de luces y de llamas.
Me quedan en otoño
muy pocas cosas, las que me hacen falta
para ser lo que soy honestamente.
En otoño estás tú, eso me basta.
.
(Del libro "Por si llega el olvido")
Foto: Auxi

Nacerán  

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De mis manos soluciones y sonrisas,
colores y luces con los que pintar
cada amanecer.

De mi cuerpo alas,
te las presto para que no dejemos
nunca de volar

De mi voz palabras y cantos,
para perdernos en las melodías.

De mis pies nacerán nuevos caminos
y senderos, por los que correr
en busca de nuevas aventuras.

De mis dedos caricias, para sentirte cerca.

Y de mi alma…
… nacerá la tuya.

¡Cómo no quererte!

Cómo no arrojarse al abismo de tu sonrisa,
cómo no sumergirse en las aguas claras de tu mirada,
cómo no escuchar tu bello nombre en la brisa,
cómo no soñar contigo cada madrugada.

Cómo no querer viajar por los caminos de tu piel,
cómo no perderse en el bosque de tu pelo,
cómo no imaginar empapándome de tu miel,
cómo no desear que en ti muera mi desvelo.

Cómo no oír la canción de tu voz dentro mi alma,
cómo no bailar al son de tus sinceras palabras,
cómo no buscar en tu romántico corazón mi calma,
cómo no anhelar que las puertas del cielo me abras.

Cómo no escribirte al ritmo de mi roja sangre,
cómo no dibujarte perfecta en un único trazo,
cómo no intentar mitigar con tu carne mi hambre,
cómo no dormir mil y una noches en tu regazo.

Cómo no morir en el hueco de tu espalda,
cómo no bañarme en el estanque de tu ombligo,
cómo no suspirar por el vuelo de tu falda,
cómo no quedarme para siempre contigo.

Cómo no compartir a tu lado cada segundo,
cómo no regalarte todo cuanto espero,
cómo no gritar que te convierto en mi mundo,
cómo no decirte simplemente que te quiero.

Ramón Martínez


Gracias hermano